
No hay excusa, valedera para no acompañar a nuestro atlético huila este domingo en su partido crucial ante Santa Fe. Y mucho más cuando todos hoy tenemos el corazón henchido de alegría y a flor de labio dejamos escapar una sonrisa, tras la majestuosa presentación de nuestros muchachos en el templo sagrado de los antioqueños.
El estadio Atanasio Girardot, allí donde muchos grandes del fútbol no solo de Colombia, sino también de Suramérica han caído. Pero allí donde el profesor Berrio, en una noche inolvidable para los amantes del buen futbol, hizo que los integrantes de la llamada sinfónica del huila interpretaran la mejor de sus partituras para una victoria resonante sobre el llamado Rey de Copas.
Allí de donde muy pocos han salido aplaudidos por miles de aficionados que reconocieron, pese a su dolor, la superioridad del visitante. Como gallardos se portaron los antioqueños y así debería ser en todas las ciudades para alejar definitivamente de nuestros estadios cualquier asomo de violencia irracional.
Por eso para este domingo, en el partido entre opitas y cardenales esperamos en el desarrollo del mismo, cordura, tolerancia, pero ante todo respeto por el contrario. Si bien es cierto el futbol es la pasión de un pueblo, también los es que después del empate, la victoria o la derrota la vida sigue.
Señores nos llegó la hora de la verdad, la hora de demostrar el amor por nuestra tierra, representado en una institución que como el ATLETICO HUILA, es hoy por hoy sinónimo de grandeza. Por eso nos llegó la hora de revivir como en la época del profesor Alberto Rujana, la famosa fiebre amarilla, la misma que con orgullo paseo los colores del huila por todos los estadios colombianos respaldando a nuestro equipo.
Que se sienta entonces este domingo, que los aficionados están a la altura del equipo que tenemos y que de nuevo nuestro estadio vuelva a ser el fortín inexpugnable para la visita.
Que Dios ilumine al profesor Berrio y a sus muchachos y que de nuevo este domingo, dejen en lo más alto el nombre del huila.
JOSE DIEGO CARDOZA SANCHEZ