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A todos, absolutamente a todos
quisiera hoy agradecerles por la inmensa alegría que le regalaron a mi pueblo. Y
mucho más en una época que como la actual invita a la paz, al amor, a la
reconciliación y al reencuentro con los seres amados.
Mil gracias por siempre muchachos, por
regalarnos tantas satisfacciones, por dejar en lo mas alto el nombre de nuestro
departamento. Fueron ustedes en cada una de sus actuaciones fieles exponentes
de lo valiente que es el hidalgo pueblo del Huila. En los estadios en donde
defendieron con honores nuestros colores, ustedes fueron el reflejo del
aguerrido timanco, de la indomable Gaitana, del maestro José Esutasio Rivera o
de Candido Leguizamo.
Sus actuaciones decorosas perduraran
por siempre en nuestras mentes, en nuestros corazones, porque muy difícil
será olvidar un equipo de cómo el del profesor Berrio, despertó de nuevo en los
opitas el mas profundo arraigo, traducido en un sentido de pertenencia y de
amor por lo nuestro nunca antes visto. Me emocionó ver desde el más viejo hasta
el más chico ondear de nuevo con orgullo la bandera de nuestro departamento,
como en los viejos tiempos la fiebre amarilla. Y lo anterior me anima para el
futuro porque estoy seguro que refleja el despertar de una afición que anhelaba
triunfos y grandes actuaciones.
Lo alcanzado este semestre no es
producto del azar, es el resultado la planificación y del orden. Es el esfuerzo
de un grupo de jugadores, pero también de un selecto grupo patrocinadores que
confío en la palabra del doctor Jorge Fernando Perdomo. El líder de este
proyecto llamado Atlético Huila. Una empresa que le representó al departamento
la más efectiva de las campañas publicitarias. Gracias a la final en todos los
rincones de Colombia y en muchas regiones del mundo, la prensa, la radio y la
televisión, le dedicaron horas y horas enteras a hablar del Huila, no como
zona de conflictos, sino, como el epicentrote una fiesta deportiva a la que
solo se invita a los mejores y entre los mejores estaba el Atlético Huila.
Por eso hoy representando el sentir de
todo los huilenses le quiero dar una Dios le pague, al imbatible Luis Estacio,
al incansable, Lewis Ochoa, al señor de la cancha Nicolás Ayr, al capitán del
barco “Chalito” Martínez, al siempre fogoso Ervin Maturana.
También al “Cachorro” Belalcazar, un
guerrero en zona de marca, Amílcar Henríquez un gladiador en la cancha, Diego
Arango, entrega y sacrificio, Jorge Vidal, voluntad y ganas. Ervin González
luchador que no dio nada por perdido. Nelson Barahona, un mago, un virtuoso
con la pelota. “Champeta” Velazquez, un fuera de
serie, goleador por donde se le mire y un verdadero atleta de cristo. Carlos Rentaría, alegría, entrega y
voluntad.
Pero como olivar el aporte de quienes
siempre estuvieron prestos a servir como el más fiel de los soldados cada vez
que fueron llamados. Mil gracias a Neftalí Vizcaíno, a Hilario Cuenú, a Luis
Fernández, Yeison Quiñones, Gustavo Rojas, Edwin Rivas, Janner Guazá Lucumi,
Oscar Rueda, Hanner Beltran y Víctor Guazá. Un saludo especial a Jonathan
Ramírez, Givanni Vidal y Carlos Andrés Abella la cuota opita en el subcampeón
de Colombia.
Pero como olvidar a Herman Córdoba y a
Mario Beltrán, quienes antes de partir a la eternidad lo entregaron todo para
que el Huila fuera grande. Dios les pague por siempre.
No podemos olivar al profesor Luis
Guillermo Berrio, el artífice en lo técnico de esta gesta, al profesor Joaquín
Pitre, al medico Juan Carlos Wilches, al preparador Físico Ariel Caicedo, al
kinesiólogo Mauricio Murcia y a quienes hacen un trabajo silencioso, a los
utileros Mario Berrio y Cesar Augusto Rojas.
La parte administrativa también
aportó lo suyo para los logros alcanzados, por eso gracias a Gerardo Gómez, al
“Nano” Trujillo, Jairo Vega, al Ingeniero Darwin Lozano, Martha Cecilia Ruiz, Consuelo
Ovalle, a William Ramírez y la señora Luz Dary Lozada.
Mil disculpas a quien haya pido
omitir.
Para todos una feliz navidad y que lo
alcanzado este año, sea el preludio de cosas más grandes para el 2010. |